Tabaco y salud bucodental

Aproximadamente el 28% de la población española fuma. Y aunque son de sobra conocidos los riesgos y efectos de esta adicción sobre la salud general, no muchos conocen su influencia en la salud bucal. Leer más

Como cuidar nuestras encías: la técnica de Bass

El primer paso para disfrutar de una buena salud dental y evitar más visitas que las necesarias al dentista es adoptar una buena rutina de higiene bucodental. Nadie pone en duda la eficacia de un buen cepillado. Sin embargo, muchos ignoran la importancia de mantener sanas y limpias nuestras encías. Y aunque en este blog ya hemos visto los efectos que puede provocar la ausencia de una correcta higiene en esta parte de la boca, es probable que más de uno piense que dedicar un artículo entero a cómo mantener limpias nuestras encías es una idea disparatada. Pero en consulta, a menudo observamos bocas en mal estado debido, no a una ausencia, sino a una incorrecta higiene dental. Por ello, en el post de hoy queremos compartir con vosotros uno de los procedimientos higiénicos más populares y aceptados, la técnica de Bass.

¿Por qué es importante saber cómo lavarse los dientes?

La placa bacteriana es una fina capa que recubre la superficie de nuestros dientes y sobre la cual se organizan y permanecen las distintas bacterias que viven en nuestra boca. Si no la eliminamos de manera eficaz, esta placa se calcifica, convirtiéndose en sarro o derivando en múltiples tipos de afecciones.

¿Cómo debe ser mi cepillo?

En contra de lo que muchos piensan, cepillarse los dientes con más fuerza o ejerciendo más presión en nuestra dentadura no hace que nuestro cepillado sea más efectivo. Al contrario, debemos tener cuidado con la fuerza aplicada, pues este tipo de hábitos puede llegar a dañar nuestras encías. Para evitar recensiones en las mismas o cualquier otro tipo de molestias derivadas de un cepillado agresivo, debemos además emplear cepillos de dientes con cerdas de dureza media, que pasaremos durante dos o tres minutos por todas las piezas dentales, las encías y la lengua. Ahora veremos cómo.

¿En qué consiste la técnica de Bass?

La técnica de Bass es estudiada en todas las facultades de odontología. Pionero en su época, fue uno de los primeros procedimientos empleado para eliminar, de manera eficaz, placa bacteriana del surco gingival. Es decir, de ese minúsculo espacio que existe entre la encía y nuestros dientes.

Para llevar a cabo el procedimiento correctamente, debemos abrir ligeramente nuestra boca y colocar el cepillo en un ángulo de 45º con respecto al eje dental. Una vez que nuestro cepillo esté en la posición correcta, es importante introducir sus filamentos entre los nichos interdentales y el surco gingival sin ejercer demasiada presión. Esto es importante para evitar la irritación y sangrado de nuestras encías, así como el daño a nuestro esmalte dental. Después debemos realizar pequeños movimientos vibratorios durante cada 15 segundos cada dos dientes. Podemos realizar también pequeños movimientos de barrido en sentido horizontal entre la línea de la encía y cada una de las piezas dentales.

Para la limpieza de la cara interna de los dientes debemos repetir la misma secuencia de movimientos. Y en las caras linguopalatinas del grupo anterior intentaremos situar el cepillo en posición vertical.

Si observamos que durante el cepillado realizamos un ruido excesivo, probablemente es que estamos ejerciendo más presión de la recomendada. Así que insistimos: el cepillado, ¡suave! Esta técnica no es la única- ya que existen muchas más-, pero se recomienda especialmente a pacientes con gingivitis y/o periodontitis. No obsante, cualquier adulto con un tejido periodontal sano puede aplicarla.

¿Cómo debes complementar tu higiene dental?

Recuerda que para eliminar de manera efectiva el acumulo de placa bacteriana, no basta con cepillarse los dientes después de cada comida. Una limpieza bucodental rigurosa requiere una limpieza de los espacios interdentales, por lo que además del cepillado resulta imprescindible emplear también un hilo dental, o de preferirlo, un cepillo interproximal.

 

 

 

Me sangran las encías: ¿por qué? ¿qué puedo hacer?

¿Te sangran las encías? ¿Cuándo? ¿Durante el cepillado? ¿O cuándo muerdes una manzana? ¿Qué color tienen? ¿Tienes sarro? ¿Mal aliento? Para determinar el estado de tus encías o si existe alguna enfermedad asociada a ellas, debemos empezar por responder a estas preguntas. Pero es importante tener claro que nuestras encías no deben sangrar. Nunca. Y si lo hacen, lo primero que deberíamos hacer es acudir a nuestro dentista.

En un 90% de los casos una encía que sangra es una encía enferma.

Además, tenemos que prestar especial atención al cepillado. Algo que deberíamos hacer siempre, pero todavía con más ahínco si observamos que nuestras encías sangran con asiduidad o están más rojas de lo normal. Porque una correcta higiene bucodental es fundamental para conseguir unas encías sanas y saludables. De hecho, en la mayoría de las ocasiones es buena parte de la solución. Saber cómo cepillarnos, hacerlo por lo menos tres veces al día y completar la limpieza con una cinta o hilo dental determinará nuestras posibilidades de mejoría.

Detrás de una encía inflamada por acumulación de placa bacteriana a menudo encontramos un cepillado defectuoso o escaso.

Sí, probablemente los dentistas exageramos y estamos un poco obsesionados. Siempre a vueltas con el hilo dental. Que si pasarlo entre las muelas y que si usarlo todos los días. Pero es que la única forma de evitar problemas. Y futuras visitas a la clínica. Porque no nos olvidemos que enfermedades como la gingivitis o la periodontitis son muy comunes y sus efectos, devastadores. Sin ir más lejos, está última es la causante del 40% de las pérdidas dentales.

La periodontitis, también conocida como piorrea, se estima que es la causante del 40% de las pérdidas dentales.

¿Cómo es una encía sana?

La encía sana tiene un aspecto que recuerda la cáscara de naranja. Su color es importante, y debemos dedicar un par de minutos de vez en cuando a observarlas. Por norma general, aunque esto variará en función de la raza, debe tener un color rosa coral y cualquier cambio de tonalidad puede ser el primer aviso de que algo más grave esta sucediendo. Las encías oscuras, blanquecinas o muy rojas pueden estar revelando dolencias más graves o hábitos nocivos.

Asimismo, la encía se debe adaptar a los dientes de forma festoneada. Su apariencia debe ser dura, firme y con papilas puntiagudas. Las encías fluctuantes, endematosas o enrojecida son a menudo, indicadores de algún otro problema. Estas son muchas veces los primeros síntomas de una encía enferma y, en ocasiones, de una gingivitis crónica. La gingivitis crónica es la enfermedad infecciosa, no contagiosa, de mayor incidencia mundial. Pudiendo presentar diferentes grados de incidencia – gingivitis leve, moderada o grave- y diferentes cuadros clínicos, a menudo es ignorada si no causa ningún síntoma. Es decir, si no nos duele. Sin embargo, una gingivitis mal curada puede derivar una periodontitis. Y ésta, en la pérdida de la pieza dental. Así que si tenemos alguno de estos síntomas, debemos tomar cartas en el asunto. ¿Cómo? Acudiendo a nuestro dentista y limpiando correctamente nuestras encías. Ahora veremos cómo.

Encías sanas vs. Encías enfermas

¿Cómo puedo mantener sanas mis encías?

Prevenir, mejor que curar. Y nunca mejor dicho. Porque aquí están en jugo nuestros dientes. ¡Y resulta que solo tenemos unos y son para toda la vida! Así que volvemos a insistir: la higiene bucodental es fundamental.  ¡Que sí! ¡Que somos muy pesados! ¿Pero estás seguro de que sabes cómo limpiar tus encías correctamente?

Como ya comentamos al inicio de este artículo, además de cepillarnos, debemos aplicar una cinta dental cada día. El uso de estos dos instrumentos (cepillo y cinta) es conocido como fisioterapia oral. Una técnica que, correctamente aplicada, tampoco descuida las encías y en la que los instrumentos- sobre todo el cepillo- resultan fundamentales. El primero de ellos, el cepillo de dientes, debe presentar unas cerdas de dureza media que puedan pasarse sin dañar sobre la encía y el interior de la cavidad bucodental. Los cepillos duros a menudo gastan los dientes y dañan la encía, así que debemos tener cuidado con ellos. De hilo dental también existen diferentes opciones -el hilo, la seda o la cinta-, siendo quizá esta última la mejor, ya que al ser más ancha limpia de manera más efectiva.

Un cepillo gastado no realiza un cepillado eficaz.

Una vez que tengamos las herramientas correctas, debemos intentar limpiar diariamente nuestras encías. Si eres de los que no las limpias porque te duelen o sangras, probablemente es que las cepillas mal o las cepillas poco. Así que, para evitar dolores y sangrados innecesarios, no queda otra: realizar una vez al día una limpieza completa de nuestra boca.

¿Y con esto que queremos decir?  Que además de lavarnos los dientes, debemos aplicar el cepillo en nuestras encías. ¿Cómo? Pues mojándolo en agua caliente primero, posicionándolo en 45º hacia el surco gingival y realizando pequeños movimientos, suaves y en círculo. Una vez realizado el cepillado de nuestras encías, debemos complementar su limpieza pasando nuestro hilo dental entre las diferentes piezas y eliminando la placa bacteriana acumulada en las diferentes cavidades. Recuerda que esta es la única manera. Pues no existe cepillo dental- eléctrico o manual- capaz de limpiar eficazmente bajo las encías y en los espacios interproximales de nuestras muelas.

Así que ya sabes. Limpia, limpia y limpia. Tómate en serio esto de la higiene bucal. Porque repetimos: dientes no hay más que unos.

 

 

Diabetes y enfermedades periodontales

El 14 de noviembre se celebra el Día Mundial de la Diabetes. Una enfermedad que en la actualidad padecen 442 millones de ciudadanos. Una pandemia mundial que puede provocar complicaciones en numerosas partes del cuerpo- también la boca- e incrementar el riesgo de muerte prematura.

Una de cada 11 personas padece diabetes en el mundo.

La diabetes mellitus es un cuadro nosológico altamente frecuente entre los 20 y 65 años, aunque el riesgo de padecerlo se incrementa con la edad. Por su parte, la enfermedad periodontal, asociada a la diabetes mellitus, es probablemente la lesión más frecuente que presentan estos pacientes en región oral, limitando de esta manera el consumo de alimentos y perpetuando la elevación glucémica.

¿Qué son las enfermedades periodontales?

Pero vayamos por partes. Las enfermedades periodontales son patologías que afectan al periodonto, es decir a los tejidos que sostienen los dientes. En líneas generales, son patologías infeccionas, causadas por bacterias, aunque la etiología es multifactorial y a ellas también afectan factores genéticos o ambientales, entre otros.

En España, se calcula que tan solo el 14,8% de la población entre 35-44 años tiene las encías sanas; el 59.8% de la población tiene gingivitis y el 38% periodontitis.

¿Qué tipos de enfermedades periodontales existen?

Podemos hablar de dos grandes grupos de enfermedades periodontales. La gingivitis, que se produce cuando esta solo afecta a la encía y el proceso es reversible y la periodontitis, a la que se lega tras un proceso de empeoramiento de la primera y/o cuando se dan otros factores- genéticos, ambientales, locales-. Además de la inflamación de la encía, en los cuadros de piorrea se produce también una destrucción más profunda que afecta a otros tejidos del periodonto, como el hueso alveolar, el ligamento periodontal o el cemento del diente. Un proceso irreversible que, en muchas ocasiones provoca la pérdida de la pieza, al crear un espacio debajo de la encía denominado bolsa periodontal que favorece la acumulación de bacterias.

¿Qué consecuencias tienen las enfermedades periodontales?

Los efectos de las enfermedades periodontales pueden limitarse a la boca- provocando la pérdida de piezas, el sangrado o el mal aliento- o, en su defecto, extenderse a nivel sistémico. Es decir, a todo el cuerpo. En estos casos, la acumulación de bacterias debajo del diente hace que puedan pasar a la sangre, pudiendo afectar a otros lugares del organismo y aumentando a su vez el riesgo de sufrir otros cuadros clínicos, como la enfermedad cardiovascular o el riesgo de descompensación de diabetes, entre otros.

¿Cómo afectan las enfermedades periodontales a la diabetes?

Se ha comprobado científicamente que la relación entre diabetes y enfermedad periodontal es directa. En un estudio clínico (Taylor y col. 1996) se observó que existía un peor control de los valores glucemia en pacientes con diabetes tipo 2 en relación con los pacientes diabéticos tipo 2 sin enfermedad periodontal. Es más, la diabetes es mucho más frecuente en individuos con enfermedades periodontales, siendo más difícil que un individuo con encías sanas padezca esta enfermedad.

Si revisamos los epidemiológicos publicados, existe evidencia científica para establecer que la diabetes mellitus supone un factor de riesgo para desarrollar periodontitis y que la periodontitis es una complicación de la diabetes. Por otra parte, se ha demostrado que el tratamiento periodontal podría mejorar el control de la glucemia en pacientes diabéticos.

Además, los últimos estudios científicos demuestran que las enfermedades periodontales aumentan el riesgo de sufrir las complicaciones más habituales asociadas a la diabetes. La enfermedad renal terminal es, por ejemplo, cinco veces mayor en diabéticos que sufren periodontitis que, a su vez, tienen 3 veces más riesgo de mortalidad cardiorrenal que los pacientes con unas encías sanas.

Los diabéticos con la enfermedad mal controlada tienen 2.9 veces más posibilidades de padecer enfermedad periodontal que una persona sana.

¿Cómo afecta a la diabetes a las enfermedades periodontales?

La ciencia ha demostrado que las enfermedades periodontales no solo perjudican el control de la glucemia en diabéticos, sino que la diabetes contribuye a aumentar hasta tres veces la posibilidad de padecer enfermedad periodontal.  Además, este tipo de dolencias avanzan más rápido en los diabéticos, agravándose incluso en aquellos pacientes con un mal control de la enfermedad. No obstante, el tratamiento de las enfermedades periodontales es tan efectivo en pacientes diabéticos como en no diabéticos, por ello, el control, revisión y seguimiento de la salud bucodental es fundamental en personas con esta dolencia.

La importancia de la salud bucodental en pacientes diabéticos

La atención a la salud bucodental debe ser una parte fundamental en el manejo de la diabetes. A menudo, las personas diabéticas no son conscientes de la relación que existe entre su dolencia y la enfermedad periodontal. Por ello, es necesario informar a los pacientes sobre los beneficios de mantener una buena salud oral en relación con su enfermedad.
Asimismo, los profesionales tenemos en la clínica una oportunidad muy importante de identificar diabetes no diagnosticada o prediabetes en pacientes odontológicos.