¿Padeces halitosis? Un problema con grandes estigmas sociales que afecta a casi un 30% de la población adulta.

¿Qué tengo que saber sobre la halitosis?

Sabemos que el mal olor de la cavidad bucodental, también llamado halitosis, se origina en más de un 80% de casos en la boca. Un problema, a menudo con un alto componente psicológico, que afecta a casi el 30% de la población en la edad adulta, según las estimaciones de la Sociedad Española de Periodoncia, y cuya solución es relativamente sencilla.

¿Qué es la halitosis?

El mal olor bucal, también conocido como mal aliento o halitosis, tiene su origen en la presencia de bacterias anaerobias que viven en nuestra cavidad bucal y que son capaces de degradar proteínas procedentes de las propias células de nuestro organismo y de nuestra dieta, dando lugar a compuestos sulfurados volátiles (CSV), como por ejemplo el sulfuro de hidrógeno, produciéndose así el mal olor.

“La halitosis es un problema que puede padecer prácticamente cualquier persona y cuya aparición tiene relevantes consecuencias, no solo por las posibles implicaciones sobre la salud, sino también por las posibles repercusiones a nivel psicológico”

¿Qué tipos de halitosis existen?

Dependiendo de su origen, hablamos de pseudohalitosis, halitofobia y halitosis genuina o verdadera, que es de la que nos ocuparemos en este artículo. Dentro de este tipo, podemos distinguir entre halitosis genuina fisiológica, en la que el origen del problema se sitúa en la región dorso posterior de la lengua, y la halitosis patológica oral, a la que se suman otras condiciones de la cavidad bucal como la gingivitis o periodontitis.

¿Qué relación existe entre las encías y la halitosis?

Como ya hemos dicho, en casi un 90% de los casos la halitosis tiene su origen en la boca y en más de un 60%, en las encías. De hecho, se ha demostrado que tiene una relación directa con la gingivitis y la periodontitis y que la propia halitosis- las concentraciones muy pequeñas de compuestos odorigénicos- es altamente tóxica para los tejidos de nuestra boca.

¿Cómo puedo saber si padezco halitosis?

La halitosis patológica de origen oral se caracteriza por la emisión de gases con un olor desagradable de nuestra boca. Este olor suele ser más perceptible cuando nos levantamos ya que, durante la noche, las bacterias tienen más horas para multiplicarse en los tejidos duros y blandos de nuestra cavidad bucal. Lo mismo ocurre tras varias horas de ayuno, cuando hablamos durante un largo periodo de tiempo o nos sometemos a situaciones de mucho estrés.

Si consideras que tu mal aliento es un problema que debería ser tratado te recomendamos que acudas a tu dentista, evitando siempre evaluar por ti mismo dicho olor. La autopercepción muy a menudo puede verse condicionada por el mal sabor o la sequedad bucal, haciéndonos pensar que tenemos mal aliento cuando en realidad no es así.

“No debemos evaluar nuestro propio aliento ya que la sensación de mal sabor o sequedad bucal nos puede llevar a conclusiones erróneas”

Si sospechamos que sufrimos esta condición lo más recomendable es acudir a nuestro dentista, ya que solo él cuenta con los recursos suficientes para realizar un diagnóstico y mantener controlado el problema que, dependiendo del tipo y su grado de incidencia, podrá ser tratado con una limpieza y un pulido dental profesional. Además, el dentista abordará cualquier otra patología oral presente, ya que las caries abiertas o las prótesis y obturaciones puede afectar directamente a esta acumulación de bacterias.

“Para detectar la presencia y cantidad de este tipo de bacterias en nuestra boca es necesario realizar una toma de muestras en la cavidad oral y un posterior estudio y cultivo de las muestra, que permitirán determinar el tratamiento antibiótico  adecuado, que deberá acompañarse siempre de unas pautas correctas de higiene dental”.

¿Cómo prevenir su aparición?

Aunque no existen medidas específicas para la prevención de la halitosis, el cuidado de nuestras encías será fundamental para evitar la aparición de esta condición. Una correcta higiene oral es vital y para ello debemos prestar especial atención al cepillado, a la limpieza interdental y la limpieza lingual.

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