Regeneración tisular a partir de la sangre: aplicaciones en odontología

Durante años, la comunidad científica ha investigado y desarrollado técnicas encaminadas a conseguir la regeneración tisular, en el intento de reconstruir una estructura tan compleja como un tejido humano. Múltiples han sido las investigaciones y significativa su evolución.

Durante la pasada década, nace la GTR (Regeneración tisular guiada) y la GBR (Regeneración ósea guiada), métodos basados en el uso de injertos de tejido del propio paciente, o procedentes de otras especies o biomateriales sintetizados en el laboratorio. Para obtener los injertos del propio paciente se hace necesario someterse a una intervención quirúrgica, lo cual supone la aparición de una serie de molestias (inflamación, dolor, riesgo de infección…). Con estos injertos autólogos se consiguen mejores resultados que con injertos de tejidos de otras especies o de biomateriales sintéticos, que presentan dos inconvenientes fundamentales: su reabsorción con el tiempo y un resultado poco predecible.

La búsqueda de protocolos que acorten los tiempos de cicatrización y consigan la regeneración de los tejidos orales, tanto duros como blandos, ha sido una constante. En 1998 comienza la utilización de concentrados plaquetarios o PRP (plasma rico en plaquetas) en cirugía oral y maxilofacial, que se obtienen mediante el centrifugado de nuestra propia sangre. Posteriormente en 1999 el doctor Eduardo Anitua publicó el protocolo del PRGF (plasma rico en factores de crecimiento) un concentrado plaquetario que proporciona buenos resultados en la cicatrización sobre todo de los tejidos blandos.

Segunda generación

En 2001 el doctor Choukron describió el primer concentrado rico en plaquetas y leucocitos en una matriz de fibrina densa, que fue el primer concentrado de segunda generación. Se trata del L-PRF, un material de injerto completamente autólogo, al no ser utilizadas para su obtención ningún tipo de sustancia química. Durante el centrifugado se genera un coágulo de fibrina que contiene (el 50% de) leucocitos y (97% de) plaquetas, que se activarán, liberando factores de crecimiento y citoquinas que quedan atrapadas en la matriz de fibrina.

Este contiene mayor cantidad de factores de crecimiento, es un biomaterial fuerte, flexible que se puede suturar fácilmente. Su arquitectura de fibrina densa permite su uso como una verdadera membrana. No tiene sustancias químicas añadidas, acelera la angiogénesis y la formación de tejido óseo, mejora el dolor y la inflamación y acelera la cicatrización de la herida.

Tercera generación

Utilizando un diferente protocolo de centrifugado, se ha obtenido el concentrado CGF-CD34+, concentrado plaquetario de tercera generación. Este tiene mucha mayor concentración de factores de crecimiento y la fibrina más densa que el de segunda generación, además de poseer células madre CD34+. Por todo ello tanto la capacidad de regeneración tisular como las otras propiedades se ven muy mejoradas. El CGF-CD34+ puede utilizarse solo o asociado a otros biomateriales.

Actualmente en nuestra Clínica Dental Beatriz Abellás, aplicamos esta técnica de última generación, obteniendo muy buenos resultados, resolviendo  casos complicados, que no sería posible sin la aplicación del CGF-CD34. En la Clínica Dental Beatriz Abellás estamos aplicando esta técnica de última generación, obteniendo muy buenos resultados resolviendo casos complicados, lo cual no sería posible sin la aplicación del CGF-CD34.

Esta técnica tiene numerosas aplicaciones en odontología, sobre todo en el campo de la cirugía o la implantología oral y la periodoncia, así como en el campo de la cirugía maxilofacial, ya que acelera la cicatrización y regeneración tanto de tejidos duros como blandos y ayuda en la homeostasis. Los concentrados plaquetarios también se utilizan en cirugía ortopédica, oftalmología, cirugía y medicina estética, dermatología, ginecología, medicina deportiva y neurocirugía.

Tenemos ante nosotros una revolución de la terapia regenerativa, gracias a la cual metas hasta ahora insospechadas serán alcanzadas. Para concluir, se podría decir que “All you need is… blood”.

 

*Por Dra. Beatriz Abellás.

Publicado el 28 de enero de 2019 en la edición digital de Faro de Vigo.

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