Entradas

La importancia del cuidado dental desde la infancia

Durante los primeros años de vida y aproximadamente hasta los 12 años, la cavidad bucal sufre grandes cambios, pasando por varias etapas en la dentición. A continuación, os detallamos las diferentes etapas y los pasos que hay que seguir para lograr mantener una buena salud bucodental desde la infancia.

Etapas de la dentición

  • Erupción dentición temporal

La erupción dental tiene lugar aproximadamente entre los 6 meses y los 2 años de edad y puede ser un proceso doloroso que suele manifestarse en mayor producción de saliva, enrojecimiento e inflamación de las encías, mayor inquietud e irritabilidad, y dificultades para conciliar el sueño. Destacaremos también la importancia de la lactancia materna para el correcto desarrollo de la deglución y de la cavidad oral.

  • Dentición temporal o decidua

Entre los 2 y los 6 años la cavidad bucal del niño está formada por la dentición temporal o decidua. En esta etapa, es esencial una correcta higiene bucodental para evitar la acumulación de biofilm y, por consecuencia, la caries, la enfermedad bucal más frecuente a esta edad. Por supuesto, una alimentación sana es básica. En esta etapa los padres pueden y deben crear buenos hábitos alimenticios a sus hijos. De estos bueno hábitos dependerá, en gran medida, su futura salud oral.

  • Dentición mixta

Durante la etapa de los 6 a los 12 años conviven la dentición temporal y la permanente.

  • Dentición permanente

Generalmente entre los 12 y los 15 años se completa la erupción de todas las piezas permanentes.

“1 de cada 3 niños sufre caries en la etapa de dentición temporal”

Consejos para una buena higiene bucodental

Cada edad necesita un cuidado específico para dar respuesta a las diferentes situaciones fisiológicas por las que pasa la cavidad bucal. Para asegurar que los niños desarrollen unos dientes temporales sanos, el primer paso sería que se alimentara en los primeros meses de su vida de leche materna, y en etapas posteriores es esencial iniciar y mantener una correcta higiene bucodental. Para ello, deben utilizarse productos específicos para ayudar al cuidado de encías y dientes durante la dentición. Durante los primeros meses de vida del bebé, el adulto tendrá que encargarse de este cuidado, procurando retirar los residuos de las encías y la lengua, y empezando a cepillar los dientes delicadamente desde el momento en que erupcionan. Tras la aparición del primer diente, se recomienda realizar visitas periódicas al odontólogo.

El hábito del cepillado dental diario es algo que debe adquirirse desde la infancia. La elección de un cepillo que respete las encías y dientes del niño, y que se adapte a la boca. Además del cepillado, es básico vigilar la alimentación, evitando alimentos y bebidas azucaradas, y fomentar el consumo de frutas y verduras.

En cuanto a las pautas dietéticas para evitar aparición de la caries, se debe evitar o reducir el consumo y el uso de productos que contengan azúcar para evitar problemas como la caries.

La caries suele ser más agresiva en la etapa infantil y en la adolescencia y tiene una progresión más rápida que en los adultos, debido a las propias características de los dientes temporales. Otras afecciones comunes son la gingivitis, causada por la inflamación de la encía por acumulación de biofilm, y la hipomineralización, principales patologías bucales durante la infancia. Es importante el diagnóstico temprano y extremar la higiene bucal para evitar así el deterioro de los dientes.

Enfermedad periodontal

La acumulación de bacterias, los factores genéticos o el consumo de tabaco son algunos de los múltiples factores que intervienen en la aparición y desarrollo de la enfermedad periodontal. Es muy importante determinar cuál es el origen del problema para poder recurrir a la solución más conveniente en cada caso.

Bacterias

En la boca existen multitud de bacterias, la mayoría beneficiosas para el ser humano; sin embargo, cuando se dan varios de los factores antes mencionados, el ecosistema bucal pude verse alterado y ello dar lugar a la aparición de determinadas bacterias altamente patógenas capaces de desarrollar y/o agravar la enfermedad periodontal.

Para poder combatir estas bacterias es necesario identificarlas previamente y así elegir el antibiótico más adecuado. Esta identificación se lleva a cabo mediante técnicas de biología molecular, después de tomar una muestra del paciente de forma totalmente indolora. Tras el tratamiento periodontal, se recomienda realizar nuevas pruebas para verificar el éxito del tratamiento.

Factores genéticos

Hay varios genes que hacen que un paciente sea susceptible a padecer formas más agresivas de la enfermedad, como por ejemplo el gen de la interleuquina-1. Gracias a unas sencillas pruebas, puede extraerse el ADN del paciente y posteriormente realizar un test genético para determinar si es portador o no de algún tipo de mutación. A partir de la información obtenida, sumada al análisis de los demás factores, podremos elaborar un informe en el que se advierte al odontólogo del riesgo que posee el paciente a desarrollar periodontitis agresiva y se hacen las recomendaciones necesarias para su prevención.

“Es conveniente determinar cuál es el origen de los problemas periodontales para encontrar la mejor solución”

Transmisión de bacterias

Diversos estudios demuestras que a través de la saliva pueden transmitirse las bacterias patógenas responsables de la enfermedad periodontal.Si estas bacterias llegan a una persona predispuesta genéticamente, y más aún si tiene otros factores de riesgo, la enfermedad podría empezar a desarrollarse. Por ello, cuando detectamos la presencia de bacterias patógenas en una persona es conveniente hacer también un examen clínico y un estudio microbiológico a su pareja para comprobar su grado de salud bucal.

Hábitos de consumo

Determinados hábitos de consumo están directamente relacionados con enfermedades bucales. El consumo de tabaco, por ejemplo, es uno de los peores enemigos de la salud dental y suele asociarse a problemas como enfermedad periodontal, una mayor acumulación de sarro, pérdida ósea y mayor riesgo de padecer cáncer oral.

Por eso, llevar una alimentación sana y libre de azúcares, y evitar el consumo de tabaco y de alcohol, y por supuesto una buena higiene, son las pautas más recomendadas para tener una buena salud oral.

Enfermedades sistémica

La relación entre la enfermedad periodontal y determinadas enfermedades sistémicas es un hecho demostrado en multitud de estudios. Enfermedades como la diabetes, patologías cardiovasculares, enfermedades inmunológicas y otras muchas en proceso de investigación, tienen una relación directa con la existencia de enfermedad periodontal. De ahí la importancia, cada vez mayor, que la comunidad científica da a la salud oral, dada la gran repercusión que tiene en nuestra salud general y en la aparición y/o evolución de múltiples patologías.